- Comúnmente, a lo largo de mi trayectoria de vida, me ha tocado estar en el equipo que pierde. Esto es aplicable tanto al deporte como a mis "relaciones sociales", ya que nunca fui bueno para ninguna de las dos cosas, y en ambos quedé clasificado permanentemente en el lado de los “ losers ”. Viviendo en un país perdedor, y en una familia promedio, de esas de esfuerzo sin pillerías, las derrotas se convierten en parte del día a día, casi como el tecito de cada mañana. Por eso, en el deporte, tuve que armar mi propio equipo, con los jugadores que no jugaban en el equipo oficial, y en mis relaciones sociales, quedé recluido en la solitaria ñoñez y la imaginación se convirtió en mi nueva casa . Así, sucesivamente, a través de los años, y de los contextos, perdí una y otra vez, y ni siquiera la suerte me daba una manito. Hoy, cuando miro hacia atrás, veo que eso es lo único que no ha cambiado. Sigo perdiendo. Pero, ¿saben? Siento que ahora tengo algo que antes no tenía. ...