I: Criterio de Selección. Cada vez que camino por cualquiera de las calles habituales, tanto de la acelerada gran ciudad que me acoge, como las de mi pausado pueblo originario veo decenas de rostros distintos, detrás de los cuales se encuentran decenas de personalidades, caracteres y pensamientos, y me pregunto, ¿a cuántos de esos rostros volveré a ver en mi vida?. Y lo mismo me pregunto cada uno de los días de mi, hasta ahora, intrascendente existencia. La inmensa mayoría de esos rostros desaparecerán de nuestras vidas, y no compartirán nuestro camino más que por esos ínfimos segundos que dura una mirada. Otros, en cambio se convierten en parte más o menos activamente integrante de nuestra existencia. Y unos pocos, son los seres importantes de la vida, los que nos acompañan, los que tienen categorías tan increíblemente mágicas como “amig@”, “polol@”, “papá”, “mamá”, “herman@”, y una infinidad de otras condiciones llenas de sentimientos humanos y divinos. Pero, ¿cuá...
Ladrona de los sentidos que caminas por la cuerda floja del atardecer. Forjadora de miradas vida inhóspita de lo metódico jugadora de juegos prístinos controla el porvenir, que yo no alcanzo. Mente indómita de ayer y hoy energía dispersa por el cosmos ave de ruta inalcanzable únete en este asombro constante. Percutora de instrumentos de mi cabeza celadora de tu vida sin cadenas paciente criatura atemporal eterniza las palabras no dichas. Ladrona de los sentidos que caminas por la cuerda floja del atardecer. Compañera de senderos repentinos belleza incomprensible del horizonte caricia cercenada por mis brazos dime que provienes de universos paralelos. Fuente de tormentas y caídas brote de hierba en el mar gris observadora de los segundos derriba de una vez tu muralla indemne. Acorde de sonido impredecible antigua primavera silente renovado otoño perenne te regalo luz y música y palabras. Ladrona de los sentidos adelanta el tiempo que te pertenece y...
Viviré 100 años, lo he decidido. Serán años necios y sin compromiso, tiempo de cultivo de mi sangre, cosecha de la enfermedad del hoy. Serán años de saltos y exabruptos, tiempo de verde y azul, cielos nublados y vidrios convexos. Serán meses de voluntad, lejos de casa, llenos de clavos y madera, tiempo para pulir mis manos vírgenes. Serán meses de caminar y correr, de ordenar a mis piernas seguir senderos inexistentes, tiempo de dibujar cicatrices de lo que vendrá. Serán días de atención, de lánguidos detalles y respuestas, tiempos de luz ciega, horas de tiza flotando en el viento. Serán días para agradecer y lamentar, por las tormentas y el trigo, tiempo de miel y betarraga, horas para escapar amargamente del mundo. Será un montón de caos, una colección de emergencias y odios, una paciente espera recompensada, un conjunto de risas y lágrimas de ácido sulfúrico, una infancia deliciosa en el final de mis días. Todo esto ha sido, además de banderas y papel, años de cruda ...
Comentarios