Día 5, Semana 10.
No sé quién apareció en la vida de quién. Lo más sencillo sería decir que yo forcé las cosas, y que todo ocurrió de forma “poco natural”. Pero no es tan simple. Miles de personas en el mundo, y sólo tú apareciste enfrente de mis ojos… ¿eso no es natural? Aún creo que la “coincidencia” jugó un papel importante aquí.
Mal que mal, los hechos de los días siguientes no fueron para nada forzados, y la vida nos regaló momentos únicos, alegrías camufladas en la intersección de nuestros caminos.
Hoy no les contaré ninguna historia entretenida (si es que alguna vez he escrito algo que lo sea), ni tampoco les trataré de exponer una lección de vida. Simplemente, resumiré en palabras simples el momento de mi corazón, y los caminos por los que ha andado recientemente. Perdónenme si no entienden algo, o si es demasiado personal… Pero al fin y al cabo… ¡Es MI Blog! ¿No? Bueno, pues, aquí voy…
Comenzaré destacando que han pasado tan sólo unos pocos meses desde el momento del primer cruce, y que hoy tengo más miedo que nunca antes. Y curiosamente, también es hoy el día en que siento que tengo más paciencia, más fuerza y más voluntad.
Ni siquiera conocemos la mitad de cada uno de nosotros. Ha sido poco tiempo, pero cargado. ¿Cómo serán los siguientes 6 meses, si en los primeros, pasamos del casi-odio a la hermosa cercanía?
Faltan tan sólo días para poder verte de nuevo. El día que comenzaron las vacaciones pensé que sería el período más largo de mi vida. Pero el Efecto Mariposa, y la enorme cantidad de sucesos que pueden ocurrir en la vida de alguien en tan sólo minutos, hicieron que fuera un período activo, y lleno de emociones.
Resistí como pocas veces (o nunca) lo he hecho en el terreno emocional, simplemente porque me importabas. Y sigo haciéndolo, porque cada día siento que se complejiza más la situación, y porque ahora sé que el resultado de ese período no fue nada bueno.
En este exacto momento, no creo en mí. Hay una gotita de esperanza en algún lugar del fondo de mí… Pero no es más grande que la ira y el miedo, que las ganas de subirme a un avión y dejarlo que me lleve, hasta que decida tirarme en paracaídas, con un destino al azar.
¡Cómo temo llegar al día en que todo se resuelva! ¿Existe ese día? ¿No es todo una constante transformación?
De lo único que estoy seguro, es que día tras día habré de convertirlo en una sorpresa, para ti. Porque sé que vale la pena el esfuerzo, porque sé que lucho contra 21 años de socialización, porque sé que podría mostrarte ese lado brillante al que te niegas. En definitiva, y en términos simples, porque te quiero. Y porque sólo la constancia hará que las cosas sean de la mejor forma posible. ¿Llegaré siquiera a esa instancia?
Aún antes de eso, hay obstáculos que saltar. Y el obstáculo eres tú, y nadie más que tú. Aunque haya hecho yo las cosas mal, el obstáculo sigues siendo tú, y no te culpo. Yo haría exactamente lo mismo en tu caso. Pero así es como las cosas se desvían, así es como nadie nunca es feliz.
A veces siento que me rindo, a pesar de que te prometí no hacerlo. Pero es que se siente como si las acciones no valieran nada. Y si no vale eso, ¿qué vale? Si, sé que la culpa es completamente mía, pero el obstáculo eres tú. Tú, que ya no existes en el futuro.
Sabía que tendría que llegar un momento así. Pero no estaba preparado. Nunca lo estoy. ¿Será que ya no haré nada más? ¿Es el fin de lo que parecía no tener final? ¡Me niego a creerlo! Pero ya no depende de mí… En este momento, no. Por más que me sienta fuerte aún, por más que tenga ganas de decir todas las palabras que no he dicho, y escuchar todas las que no he escuchado, desde hoy, la única que puede hacer algo al respecto, eres tú.
Y me temo que no lo harás…
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